miércoles, 14 de julio de 2010

AMERICA DEL SUR - SUEÑO Y REALIDAD

Sueño y Realidad en América del Sur
Antonio Simões
Una década pasó desde que Brasil tomó la iniciativa de convocar, en Brasilia, la 1ª Reunión de Presidentes de America del Sur, realizada en el año 2000. Casi ocho años después, en mayo de 2008, el Presidente Lula recibió a los Jefes de Estado de la Región para la firma del tratado que fundó la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).Para quien hoy observa la intensidad de la agenda regional, es difícil imaginar que, hasta hace poco, los líderes del Continente jamás se hubiesen reunido. Diez años atrás, la articulación de América del Sur no era más que un sueño. Hoy, es una realidad concreta. Las estadísticas comprueban el éxito de la integración suramericana. Desde el año 2000, el comercio total de Brasil con la región pasó de US$ 22 billones a US$ 63 billones. En 2002, nuestras exportaciones los para países vecinos alcanzaban los US$ 7.5 billones. En 2008 estas exportaciones alcanzaron los US$ 38.4 billones: un aumento del 412%. En 2009, el índice de bienes industrializados en las exportaciones brasileras para la región alcanzó cerca del 90% -vendemos, a nuestros países vecinos, bienes de alto valor agregado. Estas mercancías generan ingresos y empleo formal a millones de brasileros.La presencia de empresas brasileras en América del Sur se ha ido incrementando y va transformando la infraestructura de los países vecinos, con la construcción de calles y autopistas, aeropuertos, plantas hidroeléctricas, petroquímicas. Para apoyar este esfuerzo, Brasil financia parte los proyectos, sobre todo por medio de BNDES.El total de los financiamientos otorgados en el año 2009 asciende a los US$ 8 billones para América del Sur. Cerca del US$ 3.1 billones se refiere a proyectos en desarrollo o concluidos, y otros US$ 49 billones, a proyectos ya aprobados.Son obras que ayudan a la economía brasilera y contribuyen al desarrollo de los países de la región. Las inversiones directas de empresas brasileras también han aumentado.En Argentina, por ejemplo, la inversión total asciende a los US$ 8 billones. América del Sur es un espacio primordial para la transnacionalización de las empresas brasileras.Ni ingenuidad ni ideología explican la vertiente suramericana de la política externa brasilera. Por ser Brasil el país con la economía más grande y diversificada de la región, es inevitable que ejerza el papel de propulsor de la integración. Solidaridad no es sinónimo de ingenuidad.Porque queremos abrir mercados en América del Sur, nos interesa que nuestros vecinos también sean cada día más prósperos. Brasil desea que la prosperidad y la justicia social se esparzan por toda América del Sur. La política solidaria no es incompatible con la búsqueda de nuestros legítimos intereses. Un Brasil que contribuye para la prosperidad continental refuerza su rol como factor de estabilidad y progreso en el mundo. Junto a esto, avanzan la Democracia y un sistema económico abierto. Sin embargo será necesario reforzar la conciencia de nuestros intereses comunes de largo plazo. Si franceses y alemanes hubiesen optado, al final de la Segunda Guerra Mundial, por los logros de corto plazo, perdiéndose en la mezquindad de contabilizar las reparaciones y en el ejercicio de recriminaciones, ¿habría sido posible construir lo que hoy en día es la Unión Europea?La política externa brasilera para América del Sur no se pauta solamente con una visión pragmática de viabilidad de negocios e inversiones, también está pensada desde una visión política, estratégica, social y cultural a largo plazo.Aquí, idealismo y realidad se combinan: lo primero nos inspira a buscar un futuro mejor; lo segundo nos estimula a poner manos a la obra.

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